Por Nora Palladino
¿Qué pasará cuando la calidad fotográfica pueda ser reemplazada por la imagen de un video? ¿El fotógrafo del futuro será camarógrafo? El eje central de la conferencia brindada ayer por Eduardo Longoni en Nueva Escuela de Diseño y Comunicación se centró en el debate acerca de la posición del fotoperiodismo en la era digital.
El advenimiento de la tecnología digital transformó los tiempos del trabajo del fotógrafo: de las bolsas negras de revelado urgente en los taxis (después de los partidos) y las transmisiones pésimas a los diarios en los ochenta se pasó a una transmisión instantánea y de calidad óptima en la actualidad. “Hoy te vas con una cámara y una computadora y transmitís perfectamente casi en simultáneo. El fotógrafo se ahorra pasos que antes seguía” aseguró el Prosecretario de Redacción de Clarín.
Al momento del debate acerca del futuro del fotoperiodismo en un escenario multimediático y de concentración de medios, muchos participantes se sintieron alarmados ante la pregunta que dio nombre a la Conferencia: Los fotos del futuro ¿serán fotos? Longoni habló de una transformación del fotoperiodismo en dos vetas: una más cercana al video y otra más ligada al ensayo fotográfico. Fotógrafos como Eugene Smith inauguraron este género ensayístico que hace honor a la fotografía de prensa. “Detrás de estos ensayos siempre hay un ojo de fotógrafo” admitió Longoni. Hoy pueden verse trabajos como este en la página web del New York Times. La cuestión del espacio también cambió. Si bien la capacidad de Internet no es ilimitada, es mucho más amplia y barata que el papel. Hay posibilidad de subir más fotos que llegan a los lectores que inmejorable calidad.
Evidentemente los tiempos cambian y las crisis generan resquemores y oportunidades, los fotógrafos y las profesiones, en general, primero se detienen a observar el panorama y luego cambian y se adaptan a los tiempos que corren. No queda otra.
Opinión: La lectura sin fin
El debate planteado en la conferencia dio pie a otros cuestionamientos sobre la prensa y sus lectores. Cabe también preguntarse si mientras los periodistas cambiamos nuestras formas de escribir para adaptarnos al mundo digital y aprendemos programas que nos acrediten que “profesionales actualizados”, los lectores van cambiando su forma de leer. No puede concebirse un diario sea en papel, digital u holográfico sin un lector.
Las redacciones se unen y se unirán. Poco a poco dejará de separarse a los redactores del diario en papel de los periodistas on line. Podemos saber mucho sobre cómo escribimos y cómo vamos a escribir pero muy poco acerca de lo que los lectores hacen con lo que escribimos. Quizás sea conveniente plantear qué se hace con lo que leemos (una pregunta muy del estilo de Jesús Martín Barbero).
Vale pensar que los diarios de papel del futuro no venderán información sino reflexión. Longoni aseguró que hay cada vez más artículos de opinión en los diarios. Para eso también se necesitarán periodistas bien preparados y especializados en algún área. En el futuro puede ser que sólo compren diarios aquellos que tengan el tiempo de “sentarse a leer”. Para esa gente habrá alguien que le escriba. Por otra parte, como redactores on line cada vez habrá menos tiempo para chequear fuentes y las noticias saldrán apresuradas.
En un futuro no muy lejano recibiremos noticias constantemente a través de nuestro celular, aparato que nos permitirá además conocer las últimas ofertas del Shopping en el que estemos paseando. La velocidad aumentará la cantidad de información que recibimos. La lectura también cambiará ya que no tendremos tiempo de asimilar tanta información. Podrán darse dos cuestiones: o bien una lectura constante y sin fin, o, una lectura acotada y desinteresada. ¿Cuál elegirán los lectores digitales? N.P.
